BEBÉS PREMATUROS

Monday, December 12, 2005

“Antes del masaje, lo que hay que saber”

Las caricias, los besos, las palabras suaves y cariñosas, las expresiones de alegría y ternura acompañan los momentos íntimos del masaje de nuestro bebé. ¿Por qué hemos de renunciar a tener ese instante de contacto profundo con nuestro hijo? Tal vez no hayamos asistido a clases específicas, y seguramente no dispongamos de un título que nos acredite como masajistas, pero la relación que tenemos con nuestro hijo es única y especial. Aquí encontrarás la manera de empezar con el masaje de forma que puedas disfrutar con tu hijo de momentos inolvidables que, además, ¡beneficiarán ampliamente su desarrollo general! ¡Ánimo, las ventajas son muchas!

El sentido del tacto del recién nacido ha sido estimulado de forma constante en su vida intrauterina. Las caricias y los contactos piel con piel con la madre, el padre o los hermanos, son oportunidades magníficas de seguir estimulando la piel del niño, favoreciendo su desarrollo físico y psíquico.
El masaje es una práctica muy beneficiosa para el bebé porque…
Propicia un contacto íntimo entre la madre o el padre y el bebé.
Estimula el sentido del tacto y le proporciona al niño una sensación de seguridad y bienestar difícil de lograr con otras prácticas. Conviene recordar aquí cómo nos sentimos nosotros cuando recibimos un masaje.
Permite que el bebé empiece a tomar conciencia de su cuerpo. El bebé todavía desconoce que tiene un cuerpo con una forma concreta y una funcionalidad específica.
Facilita el desarrollo neurológico del niño.
Estimula el buen funcionamiento general de su organismo.
Facilita la relajación y el descanso del niño.
Es una fuente inagotable de bienestar para el niño y para el adulto.
La obra de Vimala Schneider Masaje infantil cita un estudio llevado a cabo por la psicóloga Ruth Rice en Dallas con un grupo de niños prematuros. Se dividió un total de 30 niños en dos grupos. Las madres del grupo de control continuaron con los cuidados normales mientras que las madres del grupo experimental dieron a su hijo un masaje diario. Al cabo de cuatro meses los bebés del grupo que había recibido el masaje diario aventajaba a los otros niños en peso y en desarrollo neurológico.
Antes de practicar un masaje debemos:
Estar relajados
. Si hemos tenido un día difícil, debemos darnos un tiempo de desconexión antes de comenzar. Podemos sentarnos un momento, cerrar los ojos, respirar varias veces profundamente y dejar de lado los problemas que nos han ocupado durante la jornada. Sólo entonces estaremos preparados para empezar porque a través de nuestras manos, le transmitiremos a nuestros hijos nuestro estado energético.
Tener las manos calientes. Para ello bastará que las frotemos con energía o que nos las lavemos con agua caliente. Evidentemente, tener las manos limpias antes de comenzar es requisito indispensable.
Escoger un buen lugar. Dado que el masaje es una actividad relajante para el bebé, conviene buscar un lugar caldeado y agradable. Te sugerimos la habitación del bebé (sobre el cambiador, o sobre una cama); el baño, aprovechando la agradable temperatura que hay antes o después del aseo del niño; la habitación de los padres (sobre la amplia cama de matrimonio)
Escoger el momento adecuado. La hora elegida dependerá sobre todo de la dinámica familiar y del estado general del niño. Conviene sobre todo respetar las digestiones del bebé y ajustarnos a sus horas de descanso. Si el bebé tiene hambre o está muy soñoliento conviene renunciar al masaje porque probablemente no funcionará. Los momentos que acostumbran a ir bien son: después del baño o antes de la siesta.
Tener los útiles necesarios. Bastará con una toalla suave o una mantita, una muda para vestir al bebé cuando terminemos y aceite vegetal (puede ser de almendras, de sésamo o de avellanas y podemos encontrarlos en tiendas especializadas o dietéticas). Es preferible usar aceite vegetal al aceite industrial de bebés que acostumbra a ser un derivado del petróleo con base no orgánica. Dado que la piel es un órgano a través del cual absorbemos sustancias, conviene no usar lociones ni colonias. Perfumar el aceite con esencias es una práctica recomendada cuando damos masajes a niños mayores. Con recién nacidos y bebés muy pequeños es mejor no usar perfumes dada la extrema sensibilidad olfativa que éstos demuestran tener.
Adoptar una buena postura. Las posturas en las que podemos dar un masaje a un bebé son diversas, veamos algunas:
· -Sentados con las piernas cruzadas, pondremos una manta frente a nosotros y al bebé sobre ella con sus piernas hacia nosotros.
· -Sentados con las piernas abiertas, flexionadas por las rodillas y unidas por las plantas de los pies de manera que entre nuestras piernas quede un espacio que recubierto por una manta forme una cuna.

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