BEBÉS PREMATUROS

Monday, December 12, 2005

Pediatría - Kinesiología
Masaje infantil: Comunicación con el tacto
Los gestos forman parte de la comunicación humana al igual que las palabras, pero son los elementos no verbales los que forjan el diálogo con los bebés cuando todavía no han desarrollado la capacidad de habla. El masaje infantil contribuye a fortalecer esta comunicación, así como los vínculos afectivos, el respeto y el conocimiento mutuos. Esta antigua técnica india consigue también beneficios fisiológicos en diversos sistemas del organismo. El masaje infantil es una antigua tradición oriental practicada especialmente en India, donde se transmite de generación a generación.Durante su trabajo en varios orfanatos de este país, Vimala Schneider observó que el masaje constituía una práctica rutinaria en el cuidado de los bebés y tras aprender la técnica, inició su difusión en Occidente. Schneider fundó la Asociación del Masaje Infantil en Estados Unidos, que es internacional desde 1986.
En esta organización sin ánimo de lucro participan 30 países y entre ellos, España. “El objetivo de esta asociación es promover la nutrición afectiva a través del masaje, la comunicación entre padres e hijos y las relaciones de respeto y confianza mutuas. Con el masaje se da estructura a las caricias hasta que se automatizan los movimientos y el recorrido y así alcanza una comunicación muy íntima con el pequeño”, explica Ana Bachs, presidenta de la Asociación Española de Masaje Infantil (AEMI) y formadora de la Asociación Internacional.
Además de los vínculos afectivos y emocionales, el masaje infantil ofrece beneficios fisiológicos. Estas son algunas de las repercusiones más positivas en el organismo del pequeño:
Sistema nervioso central
: el tacto es el sentido que el recién nacido emplea para recibir información del mundo exterior (de ahí que tienda a coger y agarrar todo). El masaje favorece la capacidad para recibir estímulos, aumenta el umbral de percepción de estos estímulos.
Sistema inmunológico: diversos estudios vinculan el estrés y la inseguridad emocional con una disminución de las defensas del organismo, de ahí que la acción relajante del masaje ayude a fortalecerlas.
Sistema gastrointestinal: en situaciones de cólicos y gases, los masajes pueden contribuir al alivio de las molestias e incomodidades.
Sistema circulatorio: los movimientos de entrada (vaciado venoso) ayudan al retorno de la sangre al corazón y producen un efecto tonificante, mientras que los de salida (del centro a extremos) producen un efecto relajante y favorecen la oxigenación de las extremidades.
Sistema muscular: el masaje disuelve nudos de tensión tanto física como emocional.
En el caso de bebés prematuros, el masaje ayuda a aumentar su tolerancia al tacto de forma suave y paulatina.
En estos casos es también importante escuchar al bebé y seguir el ritmo que marcan sus reacciones.Buscar el momento“Desde el primer momento en que se aprende la técnica, puede empezarse a practicar el masaje”, expone Ana Bachs. “Recomendamos buscar un momento en el día para incorporarlo a la rutina, por ejemplo, después del baño. Lo idóneo es empezar por las piernas y pies, dar una semana de margen para que los padres y el niño se vayan familiarizando y la siguiente semana incorporar el vientre. Después, en sucesivas fases, añadir el masaje en piernas, pies, pecho y brazos".

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